A medida que crecemos, aprendemos que inclusive la persona que no tenía porque decepcionarnos, probablemente lo hará.

Te romperán el Corazón y tú les romperás el Corazón a otros. Pelearás con tus mejores amigos (as) o tal vez te enamores de ellos; y llorarás porque el tiempo vuela y no se detiene.

Así que toma muchas fotos, ríete hasta llorar, perdona fácilmente y Ama como si nunca te hubieran herido.

La vida no viene con garantías, no viene con pausas o segundas oportunidades. Solo te toca vivir la vida al máximo, decirles a las personas cuánto significan para ti y mandar a volar a quien se te atraviese.

Di lo que piensas, baila en la lluvia, agarra a alguien de la mano, escucha a un amigo, quédate dormido viendo el amanecer, quédate despierto hasta tarde, se coqueto, y ríete hasta que te duela la pancita.

No tengas miedo de tomar riesgos o de Enamorarte, pero sobre todo vive cada momento de tu vida, porque cada segundo que pasas molesto o triste o desilusionado, es un segundo de felicidad que nunca recuperaras.

Lirios para Nathis

Posted: junio 22, 2010 in Bogotá

A mí nunca me han regalado flores. A parte de mi mami o familiares, a mi nunca un novio me ha regalado flores.

Como toda mujer, yo confieso que las flores son algo muy bonito. Es un detalle que habla por sí solo. Las palabras sobran cuando te regalan flores. La tarjeta sobra. Los chocolates opacan, las flores bastan.

La realidad es que cuando nos dan flores, el mundo se detiene y nosotras nos elevamos a un estado sideral donde todo es perfecto.

He estado en varias relaciones, algunas largas, otras cortas y otras pasajeras. Pero en los momentos originales, en la etapa inicial de conocimiento, siempre los hombres solían hacerme la misma pregunta: ¿Qué te gusta que te regalen?

Yo confieso que la pregunta me ponía nerviosa, ansiosa y me hacía sentir un poco desnuda. Si no decía que me gustaban las joyas o los perfumes caros, pasaba por rara. Si no decía que me gustaban los relojes y la ropa, quedaba de nuevo fuera del rango y del estereotipo que hay sobre los gustos de las mujeres. Así que no decía mucho, les contestaba que me gustaban las cosas sencillas y paradójicas de la vida.

Pero lo que realmente quería contestar; era que me gustaban las flores, las serenatas, las cartas escritas a mano, las galletas horneadas en casa, un CD con canciones, un abrazo, una caricia y un beso furtivo.

Sin embargo, el admitir esto, por lo que noté y escuché de mis amigas, era la forma más fácil de aburrir a un hombre.

Al final no era eso lo que me preocupaba, lo que me causaba angustia era confesarle mis anhelos a alguien que los olvidaría en cuestión de segundos. Así que optaba por la vía fácil, no decía nada y así no esperaba nada. Si el chico no sabía mis gustos, no había desilusión.

Pero como todo en la vida, la excepción a la regla apareció en mi vida. Empecé a salir con un joven una primavera fría del 2.007. En nuestra segunda cita me preguntó:

¿Nathy que hace que tu corazón lata más rápido de lo normal?

Y yo le contesté: “Que me regalen flores”.

El sonrió y no contestó nada. Me sentí tonta por unos instantes y luego me compuse. Una salida llevó a otra, y otra a un noviazgo. Entrada en la relación y ya con más confianza, el tema de las flores salió a relucir para un cumpleaños mío. Fuimos a cenar y cuando el postre llegó a la mesa, también hizo presencia una cajita dorada en la que se encontraban unos aretes de diamantes. No sé si fue mi expresión de decepción o el hecho que solo dije “gracias”, el caso es que él percibió que yo no quedé feliz.

Para cualquier otra mujer el regalo hubiera sido perfecto, para mí no. La verdad soy lo más descomplicada de este mundo. Yo le encuentro la gracia a las cosas sencillas de esta vida. A las cosas que nadie ve y que otros toman por hecho.

Cuando por fin este joven notó mi desilusión, me preguntó qué me gustaba que me regalaran. Ya había pasado por lo menos un año desde la última vez que me había hecho esa misma pregunta, así que con un toque de sarcasmo respondí:

“Flores, a mi me gusta que me regalen flores”.

Su cara de seriedad, seguida por su respuesta me dejaron pasmada por unos instantes.

“A mí me parece que las flores son una estupidez, son caras, no sirven para nada y al final se mueren. Yo no doy flores”.

Aunque el joven tenía puntos validos, al final era a mí a la que me gustaban las flores, a mí no a él. Era cuestión de que él dejara de lado razones y pusiera mis necesidades por encima de las él. Era cuestión de ceder un poco, porque eso es lo que se hace en una relación, se da un poco, se recibe un poco, se sacrifica un poco pero al final se es feliz.

Al final nunca me regaló flores y no niego que siempre las esperé en fechas importantes y significativas. Como era de esperar, siempre viví desilusionada y él siguió dándome regalos costosos, para él eso era lo que tenía valor, que tristeza que para mí no.

¿A dónde voy con esta historia? Ya verán.

El domingo pasó algo curioso, de modo muy casual y sin esperármelo alguien muy especial me regaló un ramo de Lirios naranja. Antes de darme las flores, este joven hizo que yo cerrara los ojos y me dijo que solo era un detalle pequeño que quería tener conmigo.

Admito que me puse nerviosa y no dije nada, solo me volteé y vi las flores mirándome fijamente.  No supe que decir, de hecho no dije nada, solo se escuchó el sonido que el cuerpo hace cuando te falta la respiración. Pude haber sido más expresiva, pero estaba en un nivel de shock tan grande que entré en otra orbita. Fue muy bonito, lo debo admitir. Esperé mucho tiempo que algún hombre me regalara flores y nunca llegó. Por eso el domingo cuando llegó sin aviso y sin esperármelo, no supe que decir. Me dio miedo, ansiedad, nervios, alegría; sentí mil cosas una detrás de otra y todas muy bonitas.

Es bonito que le regalen flores a uno, pero es más lindo aún despertar ese tipo de detalles en alguien. Es increíble poder avivar el corazón de otro ser humano.

Al final del día lo importante no fueron las flores, si no lo que se logró despertar en mi por este hecho.

Gracias.

Paranoia

Posted: junio 22, 2010 in Bogotá

Todos somos susceptibles al terror y la ansiedad de no saber qué pasará o llegará. Al final no tiene sentido el desasosiego, porque toda esa preocupación y el hacer planes en vano para cosas que tal vez pasaron o que tal vez no, solo hace que las situación sea peor.

Así que camina tu perro o toma una siesta. Hagas lo que hagas, deja de preocuparte. Porque la única cura para la paranoia es estar acá conmigo, tal como lo haces en este momento.

La Noche

Posted: junio 22, 2010 in Ficción Nocturna

¿Son Bobadas? Ah

- Si tú lo crees…

- Quien lo cree eres tú y lo sabes.

- No, no lo sé

- Me largo, pero te llevo de la mano…

- ¿De la mano? eso ni pensar…

Y así comienza una charla en una noche donde la luna alumbra, la lluvia golpea la puerta y el frio se cuela por la ventana. Donde la tristeza y la amargura quiebran toda esperanza.  Donde el fin es muchas veces el comienzo de una nueva vida.

Los once de Nathis

Posted: junio 15, 2010 in Bogotá

1. Un libro: El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez.

2. Una película: Lucía y el Sexo.

3. Un disco: ¿Donde Están Los Ladrones? – Shakira

4. Un sitio de rumba: Balché Wine Bar

5. Un restaurante: La Tour d’Argent

6. Un plato: El Sushi en todas sus presentaciones.

7. Una bebida: Son dos, Cosmopolitan y el jugo de maracuyá sin azúcar.

8. Un antojo: Mango biche con limón y sal.

9. Un lugar: las montañas

10. Una frase: La vida más que la muerte la que no tiene límites

11.  Algo dulce: Nutella, Nutella, Nutella!!!!!

Extraña madrugada

Posted: junio 14, 2010 in Pensamientos

Era difícil entender por qué cuando fingía no pensar en él, lo pensaba. Por más que su interior deseara una cosa, su corazón dictaba otra muy diferente a la realidad anhelada.

Se vio perdida sin poder conciliar el sueño, daba vueltas tratando de hallarse y por más que intentaba siempre volvía al mismo punto irónico de su existencia.

Todos ya dormían o por lo menos lo intentaban, pero ella retumbaba como alma en pena sin poder hacer mucho. Notó el pasar de las horas, lentas pero adecuadas, pues cada minuto dado era uno más de tortura para su pensar. Pensó en él; en lo que hacía en esos momentos… pensó si la pensaba… si la amaba… si la añoraba… miró el reloj una vez más solo para hallar que no había pasado mucho tiempo desde su último vistazo. Así que continuó desvelada esperando el momento justo en que su alma se rindiera ante el cansancio.

Llegó la madrugada y con ella el deseo insuficiente de no sentirse extrañada. Pensó en la conversación del miércoles y en las palabras de aquel escritor que en algún momento invocó su nombre. Pensó en su mirada, en sus labios rojos, en el sabor de sus besos, en su mirada de niño perdido, pensó en cada sentimiento plasmado aquella noche y sintió que cada día ganaba un poco más de terreno en aquella mente que invadía sin ser suya por completo, la de él.

Era odiada y amada a la vez, dos sentimientos ajenos a su vida. Se sentía amada de una manera celestial, no entendía cómo y mucho menos que fuera posible. Para muchos el amor se había convertido en la necesidad de estar siempre con la persona que se quiere, se había convertido en una costumbre tediosa, caprichosa y poco venturosa.

Para Emma se había convertido en la necesidad de habitar en Lorenzo, en sus más etéreos deseos, en sus más placenteros sueños y sus fantasías más descabelladas. Para ella el simple hecho de atormentar la mente de Lorenzo era razón significativa para vivir, pues le daba cierto poder que a su vez la debilitaba.

Aunque le dolía por momentos, sabía que al final del día las cosas se darían por si solas. Que sin más obstáculos encontraría entender el por qué él dejaba que sus miedos le ganaran, porque vivía preocupado en lo que sería en vez de lo que era y porque él no podía ser feliz.

Así cayera la noche y con ella la tristeza, el simple hecho que él durmiera en la misma ciudad que ella le daba un alivio que la motivaba a levantarse en las mañanas.

Por ahora solo quedaba poder escuchar su voz antes de ir a dormir.

El inicio

Posted: junio 9, 2010 in Bogotá

Desde que tengo conciencia siempre he sido una mujer emprendedora, llena de sueños y anhelos, con ganas de ser mejor en cada aspecto de mi vida. Siempre he conseguido lo que me he propuesto y cuando las cosas no se dan a mi favor es porque así lo ha querido Dios. Llegué a esta hermosa ciudad, que un día me vio nacer, el 31 de Mayo del 2010. Regresar a Bogotá siempre causa un efecto electrizante en mí. La motivación ya sea laboral, profesional o personal siempre me lleva a sentir mariposas en el estómago. No son las mismas mariposas que sienten los enamorados cuando ven a la persona que quieren, ni son aquellas que dan en un momento de adrenalina. Las mariposas que yo siento son causadas por la ansiedad de no saber qué me espera en la ciudad de los cerros, pues cada estadía en Bogotá se ha convertido en una aventura mágica para mí.

Estuve acá en Febrero por cuestiones laborales y tuve la oportunidad de conocer personas muy interesantes. Descansé, estuve de rumba, salí de paseo y aprendí mucho de mí en el proceso. Aprendí que la vida es muy corta para vivir planeando cada instante de ella. Descubrí que los mejores momentos ocurren cuando menos lo esperamos y me di cuenta que la felicidad verdadera está oculta en la sonrisa de las personas que más queremos.

Mi naturaleza perfeccionista y analítica, me ha llevado a dejar pasar por alto momentos esenciales en mi vida. Pero lo que aprendí en el camino es que si me dejo llevar más por el momento que por lo que puede pasar, puedo llegar a sorprenderme rotundamente y por ende ser feliz.

Estos días en Bogotá  han tenido una magia oculta, una chispa cautivante, y una emoción sideral que me han elevado a alcanzar lo imposible y desear lo impalpable.

Por ahora queda la expectativa de qué pasara, a quién conoceré y qué más me traerá esta ciudad de clima frío en pleno verano; mientras tomo té a la inglesa en plena  Carrera 1 N° 18A – 10.